lunes, 4 de junio de 2007

"SABER GANAR"


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En el deporte de competición siempre se habla de saber perder, pero tan importante como esto es saber ganar.

Aclaremos estos puntos:

Hay ocasiones en las cuales es irremediable perder y los motivos pueden ser muy variados: Desde que tengamos un equipo flojo y ese día juguemos con otro más fuerte, que la suerte no acompañe, que no estén todos los titulares, no nos encontramos bien ese día o que el arbitro se equivoque. En fin, un inacabable número de causas.

En estos casos deberemos aceptar la derrota con decoro, saludando al contrario al final, no cometiendo faltas por desesperación y dejando al entrenador que sea el que se dirija al árbitro para “protestar” por una jugada.
Tendríamos un primer apartado de encaje de la derrota, que por otra parte viene fenomenal como tolerancia a la frustración, sobre todo cuando hoy en día es frecuente que un niño, a la primera contrariedad se queje, patalee e incluso llore. El deporte de competición también ayuda canalizar esa “desesperación” y a convertirla en positiva.
Pedagógicamente la derrota sirve para sacar conclusiones, corregir errores y como motivación y acicate para futuros entrenamientos.
De la derrota se aprende más que de la victoria, en fin, todo un mundo de sensaciones, que si el educador, profesor, entrenador sabe encauzar puede dar lugar a una manera de ser “más deportiva”.

SABER GANAR

En cuanto a saber ganar poco hay escrito, se da por sentado que uno gana y se regodea consigo mismo, compañeros y familiares y todo se queda aquí.

Existen muchas maneras de ganar:

Más de una vez me he encontrado a algún equipo y sus respectivos padres celebrando desaforadamente el undécimo gol de su equipo. Teniendo en cuenta que los que juegan pueden ser alumnos de 2º a 6º de primaria y sin dejar de lado a los más mayores, vemos que puede ser un drama excesivo las súper celebraciones del equipo contrario, que contribuye a hundir más al inferior.

El entrenador en este caso juega un papel importante, personalmente cuando uno de mis equipos empieza a tener una renta considerable de goles, canastas… intento que las celebraciones sean discretas.
Tampoco se deben celebrar los goles precedidos de fallos escandalosos del portero rival o cualquier jugador contrario.
No se imitan posturas de dudoso gusto de jugadores profesionales, como hacer la cucaracha etc. Es un a falta de respeto al rival celebrarlo así, con esto le decimos al rival”mira te marco un gol y encima me tiro por los suelos para celebrarlo con coreografía incluida”. Los niños tienden a pensar que lo que hacen las grandes estrellas es lo correcto, por eso es importante matizar que una cosa es el deporte de alta competición a veces sucio en sus planteamientos pedagógicos, y otra la competición entre niños donde les enseñamos maneras de comportarse y vivir.

Otro gesto bastante feo es aquel en el que un jugador le limpia la bota a otro cuando uno ha marcado un gol, como si fuera esta una bota mágica.
Con todas estas actitudes menospreciamos al contrario, y les motivamos para que nos machaquen deportivamente.
Vamos con otro ejemplo: todos los años mis porteros de fútbol me piden subir a rematar un saque de esquina cuando vamos ganando por goleada. Pero un portero solo sube a rematar cundo se pierde o empata y se necesita la victoria en el último momento, entonces sube al ataque todo el mundo. Si un portero sube al área contraria a mitad del partido ganando su equipo 7-0 es una falta total de respeto para el equipo contrario porque descuidamos nuestra defensa, cosa que no tiene importancia porque ganas de siete, pero precisamente a un rival se le respeta jugándole bien hasta el final, no haciendo números extraños cuando uno está sobrado, el rival y el entrenador contrario perciben esos detalles.

Otra situación antideportiva se da en el saque de algunas faltas, pega al balón un jugador y mientras este va por el aire los familiares de los jugadores que atacan gritan ¡uuuuuiiii! A pulmón abierto, todo esto antes de que llegue ese balón a las manos del portero. En este caso esa onomatopeya para hacer presión al portero es una falta más de respeto, un niño que está aprendiendo, cuya recepción puede ser buena o regular, y que ante cualquier presión coercitiva del tipo que sea puede verse “presionado” a fallar no tendría porque aguantar esto.

Al final todo se reduce a una cuestión de Educación y respeto a los demás.
Si los jugadores insultan al rival, protestan constantemente al árbitro, festejan los goles con celebraciones abusivas, al final estas actitudes antideportivas nos identifican como colegio. Sin embargo si nuestra imagen es discreta y correcta tanto en la victoria como en la derrota seguramente estos niños el día de mañana sabrán encajar las derrotas y victorias que nos trae la vida, dándole el valor adecuado a cada una de ellas y aprendiendo de las mismas.


Aquí dejo un paralelismo entre la vida real o competición y una magistral escena de la película “Los siete samuráis” del maestro Akira Kurosawa, película de 1954 obra cumbre del cine japonés y del cine en general. Luego vino la “copia” de Hollywood: “los siete magníficos”.

León de Plata en Venecia
En el Japón del siglo XVI unos pobres campesinos para no ser asaltados por unos forajidos que les roban sistemáticamente sus cosechas, deciden contratar a siete samuráis, solo consiguen encontrar a uno, pero este, el líder (Kambei) decide ayudarles y encuentra a los otros seis, estos les defenderán por solidaridad, solo a cambio de comida.

Aunque el ejemplo es un poco radical nosotros no llegaremos nunca a la sangre, y hay que situar en su contexto la escena. Un samurai que se ve obligado a defender su honor, antes intenta por todos los medios no entrar en combate real, incluso advierte al insensato de su oponente que perderá la vida si pelea. Aquí hay un componente de no saber perder a tiempo y aceptar las derrota sin más.