jueves, 25 de octubre de 2007

ADAPTACIÓN AL MEDIO ACUÁTICO

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ABRIENDO LOS OJOS BAJO EL AGUA

Un año más nos volvemos a encontrar con el mismo problema en los primeros cursos de primaria: Niños con problemas de adaptación al medio acuático y con incapacidad para abrir los ojos debajo del agua, y padres dispuestos (con la mejor intención del mundo) a evitarles un mal trance a sus hijos.

Pero situémonos en el contexto:

Todos los años nos encontramos con 180 niños que al entrar en primaría tienen la dura tarea de adaptarse al colegio. Conocer un centro de nuestras dimensiones, sus costumbres, ritmo y exigencia requiere un esfuerzo excepcional por parte de los niños, pero también un trabajo durísimo de tenacidad en estas edades por parte de los profesores para que esto se lleve a cabo.

Entre los muchos esfuerzos que tienen que hacer estos pequeños alumnos, está el de adaptación al medio acuático en la clase de natación de Educación Física. Muchos de estos niños vienen con un buen nivel de destrezas acuáticas, otro grupo intermedio se enfrenta a esta clase con un nivel regular, después tendríamos un grupo de un nivel más flojo en el que entrarían un grupito muy reducido con un nivel cero o muy bajo.
Con esta diversificación de niveles se empieza a trabajar dando un ritmo adecuado a sus capacidades. Se empieza a trabajar adaptación al medio acuático mucho antes que cualquier estilo. El estilo se desarrollara una vez afianzado esta primera etapa.



Cuando un niño empieza a nadar se pretende en primer lugar que se adapte al medio de una manera natural, sin artificios y reconociendo el elemento como uno más.
En una primera etapa el niño aprende a familiriarizarse con el agua sin temor, según va adquiriendo confianza empieza a tener un mayor dominio en el medio acuático, realiza pequeñas flotaciones, zambullidas, giros y apneas. Estas últimas son vitales para un pleno acople con el medio liquido. Si el niño aprende pronto a sumergir la cabeza bajo el agua sin temores ni angustias, tendremos muchísimas posibilidades y garantías de éxito para un aprendizaje temprano de la natación. Por otra parte si un niño no aprende a abrir los ojos ni meter la cabeza bajo el agua, a parte de ralentizar muchísimo su aprendizaje terminara nadando siempre por arriba, o sea por la superficie, el mundo bajo esta no existe. Nadará como una lancha pero no mirará bajo la quilla. Incluso en el futuro será más probable que le cueste mirar el fondo del mar a través de una gafas, porque tendrá cierta aprensión a los fondos y será un mundo desconocido para él, no solo a nivel perceptivo si no a nivel de memoria motriz.

El objetivo de la adaptación al medio acuático es la total autonomía en el mismo sin dependencia de aparatos o medios artificiales. Una vez lograda esta autonomía tanto debajo del agua como en la superficie, se pueden y deben usar sin problemas las gafas para nadar.

Los ojos se irritan en las piscinas (salvo que tengan muchísimo cloro y sea esta la causa) principalmente por fricción, si una persona o niño va a nadar 20x25 metros = 500m, lógicamente los ojos no están hechos para estar debajo del agua mucho tiempo a contracorriente, que es lo que provoca el avance natatorio y por lo tanto un rozamiento continuado. Cuando uno nada bastantes metros el rozamiento no es asumible y se debe nadar con gafas, pero cuando se están haciendo pequeñas zambullidas, apneas con poca movilidad, los ojos no van a sufrir ese rozamiento.
En clase de natación a partir de ciertas edades se pueden usar gafas de natación sin ningún inconveniente y sin impedimento del profesor, pero antes el niño deberá haber demostrado su capacidad de adaptación plena al medio acuático. Las gafas son una protección para los ojos y su rozamiento no una protección para la fobias acuáticas.

Se realizaran juegos de zambullidas, apneas, giros verticales, horizontales, recogidas de objetos del fondo, todo bajo el agua y con los ojos abiertos. Una vez conseguido este primer paso se pueden usar gafas para nadar, para ver mejor, para bucear…

No puede darse el caso de que un niño se caiga al agua accidentalmente en cualquier lugar y vea mermada sus capacidades o facultades por no tener las gafas puestas.

Por otra parte cuando un niño pequeño aprende a nadar le es mucho más fácil desplazarse alternando pequeñas apneas cada dos metros, así su aprendizaje es más completo y no se vera forzado a llevar la línea de flotación al nivel de la barbilla, angustiándose cada vez que se hunde. Si el niño domina el medio puede permitirse el lujo de intercalar estas apneas o inmersiones con tramos en superficie lo que le permite un desplazamiento más relajado.

Luego está la parte de “imposición” pedagógica de todo este asunto. Los profesores de Educación Física luchan por imponer un criterio que saben que es el adecuado para el aprendizaje y para la futura relación con el medio acuático del niño, pero muchas veces se encuentran con la opinión de los padres que a toda costa quieren que sus hijos pequeños usen gafas desde el principio, en todas las sesiones y en cada segundo.
Cuando el profesor insiste en su postura, al día siguiente algún niño nos dirá: “Mi mama dice que tengo que nadar con gafas”. Y en la sesión posterior tendremos el correspondiente certificado médico que aclara los problemas de cloro del niño y la imposición de usar gafas bajo prescripción (lo ha dicho el medico) médica, que tanto gusta usar en las tarjetas de justificación. Al final el pulso lo ganan los padres y lo pierde el niño, porque ningún profesor va a dudar del certificado, entre otras cosas porque si vas al médico de cabecera y le dices que tu hijo tiene problemas en los ojos cuando va a natación, este sin preguntar si los problemas son fisiológicos o psicológicos te dará un justificante ipso facto.
Curiosamente, en mis 20 años de enseñanza nunca me encontré a un niño que supiera abrir los ojos bajo el agua y que trajera un justificante para usar gafas. Y por el contrario, ninguno de los niños que trajeron justificante para usar gafas sabia abrir los ojos bajo el agua. ¿Será casualidad?

Al final, el que pierde es el niño en una etapa crítica de aprendizaje. Recordemos que etapa crítica de aprendizaje es aquella en la que el niño esta en la edad más importante para la asimilación de los mismos, donde si se estanca o entorpece esta, su aprendizaje posterior será mucho más dificultoso tardío y con secuelas posteriores.
Por ejemplo el afianzamiento o dominio de la lateralidad debe asimilarse entre los 6 y 9 años, si no perderemos en cierta medida nuestra capacidad para percibir la derecha o izquierda entre otras capacidades.

Si esta etapa crítica de adaptación al medio acuático se mutila, el niño verá mermada sus capacidades en el futuro.