miércoles, 8 de octubre de 2008

EN LA CIMA DEL KILIMANJARO















Retomo por fin mi blog de Ed. Física y espero ser más constante a partir de ahora. La preparación y realización de mi último viaje a Tanzania, con el diseño y entradas del blog correspondiente que aun no he terminado, le ha robado mucho tiempo a uno de mis blogs estrella.

Aquí va una pequeña reseña de esta aventura:
















Cantar mil maravillas de Tanzania y su preciosa “insula” de Zanzíbar puedo, de su esplendorosa y sobrecogedora naturaleza, de cómo atrapa el mal de África poco a poco y como se echa de menos cuando no se está allí. Pero hay también un imán que atrae desde muchos kilómetros de distancia, una referencia visual que aparece en cualquier momento, al amanecer, por la tarde, al medio día entre las nubes, al torcer una esquina entre pequeñas casas, detrás de una manada de elefantes. El Kilimanjaro “te mira”, inmenso, precioso, monstruoso visto desde la sabana, suave su contorno, blanca su corona. Las sensaciones tan fuertes que esta montaña, este tótem de África, transmite en el espíritu de cualquiera que se acerque a su sombra, no pasan prestas, si no que permanecen perennes en el recuerdo y en el alma. El Kilimanjaro es la montaña más alta de África (5895m) y la décima del mundo, un volcán fascinante por encontrarse solo en medio de la sabana africana, como una maravillosa anomalía de la naturaleza. Una montaña que comienza su ascenso con un denso bosque tropical con helechos gigantes coetáneos de los dinosaurios, terminando su cumbre con un clima polar ártico de nieves, hielos y glaciares azules y blancos, que atraviesa paisajes de mundos perdidos a 4000 metros, Shangri-La africano con gigantes senecias encantadas, salidas de un antiguo cuento.

PLANIFICACIÓN Y ENTRENAMIENTO ESPECÍFICO PARA SUBIR AL KILIMANJARO


... Nosotros nos habíamos aprovisionado de buen equipo, preparando cada mínimo detalle, incluyendo parametros de alimentación adecuada antes y durante la subida, y aunque la comida era suministrada por los porteadores siempre es bueno llevar ciertas alternativas y refuerzos a la dieta proporcionada por el cocinero.
Al final la comida resulto ser bastante buena, generosa en cantidad y en calidad, y lo más importante, adecuada al tipo de actividad. Se incluía en la dieta gran cantidad de hidratos de carbono, amen de la adecuada cantidad proteica y de fruta. Aun así nosotros llevábamos unas 60 barritas energéticas para los trayectos de travesía y para cubrirnos las espaldas por si la comida no fuera suficiente, que si lo fue. De todas formas aunque nos sobraron barritas siempre fueron bien recibidas por todos los componentes del grupo. También llevábamos dos bandejas de dátiles que comimos 7 horas antes de la noche de subida. Los dátiles junto con los orejones son la mayor fuente energética de la naturaleza. Obligatorio para todo aquel maratoniano que se precie antes de la competición para reforzar la dieta de los hidratos de carbono.
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Todo esto sin olvidar la constante, meticulosa y obstinada ingesta de líquidos hasta salir por las orejas si fuese necesario. Deshidratación = perdida de liquidos = disminución de plasma sanguíneo ( parte no sólida de la sangre ) = mayor densidad de la sangre = mayor esfuerzo cardiaco para mover la misma cantidad de sangre (menor eficiencia del corazón con los mismos latidos)= mayor frecuencia cardiaca para llevar oxigeno a los tejidos (musculos)= para el mismo trabajo en igualdad de condiciones, mayor frecuencia cardiaca para el deshidratado o mininimamente deshidratado, mayor recalentamiento muscular, mayor demanda urgente de liquido, mayor exposición a mal de altura.
El agua si es posible con alguna bebida isotonica muy diluida para mejor absorción del organismo por afinidad con la sangre (sales, azucares…)Como último detalle diré que el mal de altura aparece entre otros factores por la hipoxia o falta de oxigeno. Si uno se encuentra deshidratado en la montaña se provoca una pequeña hipoxia añadida, porque cuando el cuerpo tiene deficiencia de líquidos también está más cansado recalentado y asfixiado entre otras cosas. Hay más hipoxias añadidas a la montaña bajo mi punto de vista aparte de la deshidratación: la mala forma física para el reto propuesto. Cuando uno corre o hace ejercicio se entra en una hipoxia provocada que hace al organismo fabricar más glóbulos rojos (que transportan el oxigeno) para adaptarse a esta circunstancia. En realidad es el primer principio del entrenamiento, se mejora porque el cuerpo se adapta aumentando la tasa de hematocrito. Si una persona tiene baja forma física, lo que para uno es fácil y no requiere esfuerzo para otro puede ponerle al límite: ando a 6 km hora subiendo una montaña con 130 pulsaciones por minuto, al lado otra persona que a ese mismo ritmo e incluso más despacio va 170 pulsaciones por minuto. Como vemos esta segunda persona ya entra en una primera hipoxia por falta de recursos físicos, que añadida a la hipoxia por falta de oxigeno que da la montaña por la menor presión atmosférica da como resultado una mayor posibilidad de que afecte el mal de altura.












Aunque la buena forma física de una persona no te exime del mal de altura cuanto mayor consumo de oxigeno tiene una persona más tarde la posibilidad de que te afecte. El consumo de oxigeno se aumenta haciendo trabajo aeróbico como carrera continua , natación, ciclismo o andar por el monte… Está claro que para una persona que es capaz de correr sin problemas de 15 a 17 km hora, andar a 5 o 6 km hora es un paseo. Cuanto mayor margen entre nuestra capacidad máxima y nuestro reto más posibilidades de conseguirlo, así que a entrenar. Un entrenamiento mínimo muy adecuado para la montaña (tres o 4 días a la semana) es intercalar días de marchas largas subiendo monte como entrenamiento específico, con carrera continua a ritmos claramente superiores, carrera continua en exclusiva de entre 30 minutos hasta donde uno pueda y quiera, o carrera continua de unos 30 a 40 o 50 minutos continuando el resto a pie hasta las 2h o 2h30. Nosotros entrenábamos juntos tres días a la semana, uno de montaña los fines de semana, otro de 40 minutos corriendo a ritmo medio y otro de 2h 30 de carrera y marcha. Era el tiempo que podía sacar de mi hijo Miguel, por aquella época en exámenes.






















En definitiva subir al kilimanjaro no requiere un gran entrenamiento, incluso con poca condición física se puede subir a ritmos muy suaves y con 7 u 8 días. Para nosotros que solo teníamos 5 días que luego se convirtieron en 4, nuestro entrenamiento fue lo suficientemente duro como para que la mayor parte de subida al kili se nos hiciera cómoda. Aparte yo respondía por mi hijo Miguel, no me iba a exponer a que pasara el más mínimo contratiempo. Así que el subió el Kili con 14 años, pero como un margen de tranquilidad y comodidad absoluto..En resumen para afrontar la subida del kili con la mayor garantía de éxito posible, se debería de subir en 6 o mejor 7 u 8 días para dar tiempo al organismo a que haga los ajustes pertinentes para adaptarse a la altura. Beber mucha agua para estar siempre bien hidratado, llevar material adecuado para la actividad y tener una mínima preparación física específica.

Más en: http://viajarconnenesatanzania.blogspot.com/: