domingo, 1 de abril de 2007

DIABETES Y DEPORTE

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¿QUE ES LA DIABETES?

La diabetes se caracteriza por unos niveles elevados de azúcar (glucosa en sangre).
Normalmente, en una persona sana la insulina (hormona segregada por el páncreas) es la encarga de mantener unos niveles óptimos de glucosa en sangre. Cuando el mecanismo que hace pasar la glucosa a las células para nutrirlas falla, entonces aumentan los niveles de glucosa en la sangre.
El páncreas es un órgano glandular que segrega enzimas, hormonas, entre estas últimas la insulina.
Las células beta del páncreas son las encargadas de producir insulina para bajar los niveles de glucosa en la sangre. Cuando estas células beta no producen insulina o apenas producen, se produce glucemia (aumenta la glucosa en la sangre). Este tipo de diabetes es de tipo I o Diabetes Mellitus tipo I, causada por la destrucción autoinmune de las células del páncreas. Se da preferentemente en niños o adultos jóvenes, aunque también puede darse en otras edades, y preferentemente en personas con peso normal o por debajo de lo normal, aunque no excluye a las personas obesas.
Existe otra variante de tipo I del cual se desconoce su causa, se da generalmente en Asia y África.

Diabetes Mellitus tipo II:

Puede aparecer a cualquier edad, aunque lo normal es que se desarrolle a partir de los 40 años. Se caracteriza por la resistencia a la insulina ( los tejidos dejan de responder a la insulina = hiper glucemia).
El mecanismo de resistencia a la insulina funciona de la siguiente manera, la insulina le “dice” a los tejidos que permitan dejar pasar la glucosa, si estos no hacen caso o poco caso a esta “llamada”, no dejan pasar glucosa y se produce hiperglucemia, ya que al no pasar a los tejidos, la glucosa se queda en la sangre, como consecuencia de esto, las células beta del páncreas segregan más y más insulina que sigue sin cumplir su misión por la resistencia de los tejidos, este círculo vicioso desemboca en un fallo de las células beta que se vuelven deficientes y con el tiempo baja el número total de las mismas.



¿Que ocurre durante el ejercicio?

Como la glucosa se necesita por las células musculares (tejido musc.) como fuente de energía, la glucosa baja y por lo tanto la glucemia.
En una persona sana el ejercicio baja la secreción de insulina por parte de las células beta del páncreas, esto hace que la glucosa aumente en la sangre como consecuencia de la conversión del glucógeno hepático en glucosa.

Este mecanismo funciona de la siguiente manera:
La hormona insulina tiene el poder de inhibir a la enzima fosforilasa hepática o cortar su acción, y precisamente su función es la de convertir el glucógeno en glucosa. Como el ejercicio baja la secreción de insulina, esta, en menor cantidad puede coartar menos la acción de la enzima fosforilasa hepática, y por lo tanto esta convertirá más a sus anchas el glucógeno en glucosa, para que no baje la glucemia y permanezcan constantes los niveles de glucosa o azúcar en la sangre, ya que con el ejercicio los músculos absorben mucha energía (glucosa) y se producirá hipoglucemia.
Ahora bien, en un individuo diabético no disminuye la secreción de insulina durante el ejercicio, más cantidad de insulina significa más inhibición de la enzima fosforilasa por lo que baja la producción hepática de glucosa y aumenta la utilización periférica y al final se llega a la hipoglucemia.
Esto obliga al diabético a reducir la dosis de insulina cuando va a realizar ejercicio.
Sin embargo, si cuando vamos a realizar una actividad los niveles de glucosa están bajos y no se ha administrado la cantidad adecuada, esto dará lugar a más activación de la fosforilasa que a su vez implica mayor liberación de hormonas como glucagón que aumenta los niveles de glucemia y cuerpos cetónicos, lo que puede dar lugar a una cetoacidosis diabética.



Efectos del ejercicio sobre el control de la diabetes

En un niño no diabético se produce una disminución de la insulina y un aumento del glucagón durante el ejercicio, lo que permite la liberación hepática de glucosa, con esto se consigue unos niveles de glucemia estables durante el ejercicio.
Sin embargo en el niño diabético no se produce esta disminución de insulina, que lleva a su vez a una disminución hepática de glucosa y aumento de la utilización periférica de la misma con el consiguiente riesgo de hipoglucemia


Beneficios del ejercicio en los niños y adolescentes diabéticos

Baja los niveles de glucemia durante y después del ejercicio
Bajan los requerimientos de insulina posteriores
Mejora el perfil lípido: con lo que bajan los triglicéridos y el LDL colesterol.
Mejora la hipertensión media y moderada
Mejora la actividad cardiovascular, la flexibilidad, fuerza, resistencia, la autoestima y el control sobre si mismo.






Riesgos del ejercicio en diabetes tipo I

(que es la que más nos puede afectar como docentes, ya que se da en la infancia y adolescencia)

Es importante realizar un control de la glucemia antes durante y después del ejercicio y luego actuar según niveles.

1) Hipoglucemia precoz y tardía inducida por el ejercicio

Si el niño tiene un nivel normal de insulina, puede producirse bajada de glucosa hepática, junto con un consumo grande de la misma, lo que podría derivar en hipoglucemia.
También el ejercicio hace que la sensibilidad la insulina aumente ( este efecto persiste durante horas) y puede dar lugar a hipoglucemia tardía.

Sensibilidad a la insulina: el efecto habitual de la insulina es sobrepasado y esta inhibe más todavía a la fosforilasa y no convierte con facilidad la glucosa hepática al torrente sanguíneo.

Como evitar la hipoglucemia precoz

Disminuir la dosis de insulina
Tomar hidratos de carbono suplementarios

Al poco tiempo de terminar el ejercicio se pueden producir hipoglucemias como consecuencia de un mayor requerimiento de glucosa por parte de músculo y el hígado para reponer las reservas de glucógeno gastado.
También se pueden dar hipoglucemias hasta 18 horas después del ejercicio que se deben al aumento de la sensibilidad a la insulina.
Estos dos casos se evitan tomando hidratos de carbono extra y se reducen las dosis de insulina posteriores al ejercicio así como un control más frecuente de la glucemia capilar.

2) Hiperglucemia inducida por el ejercicio

En una persona sana cundo realiza ejercicios explosivos (de alta intensidad y poca duración) se eleva la glucemia transitoriamente y llega al máximo entre 5 y 15 minutos después de finalizar el ejercicio, volviendo a sus niveles normales a los 40 a 60 minutos. Esto se debe a un aumento de liberación de glucagón junto a la supresión de liberación de insulina que a su vez deriva a un aumento de la producción hepática de glucosa.
El niño diabético responde de manera anómala a u ejercicio intenso o explosivo y se produce una hiperglucemia mayor y duradera por no aumentar las cantidades de insulina después del ejercicio.

3) Cetosis inducida por el ejercicio

Si hay déficit de insulina durante el ejercicio, disminuye el consumo periférico de glucosa y aumenta el metabolismo de las grasas, aumenta la producción hepática de glucosa y de cuerpos cetónicos, dando lugar a la hiperglucemia y cetosis.

No debe realizarse ejercicio si la glucemia anterior al mismo es superior a 250 mg/dl y existe cetosis. En este caso se pondrán suplementos de insulina y normalizar el control metabólico.



Consejos para evitar desequilibrios

Control metabólico antes del ejercicio.

Evitar ejercicio si la glucemia es mayor de 250mg/dl y hay cetosis o si es superior a 300 mg/dl aunque no exista cetosis y no se debe a una ingesta reciente.
Ingesta de hidratos de carbono extra si la glucemia es inferior a 100mg/dl.

Vigilar la glucemia antes y después del ejercicio y cuando es necesario cambios en la insulina y en la ingesta.

Aprender la respuesta glucémica a los diferentes tipos de ejercicio.

Ingesta de alimentos.

Tomar la cantidad necesaria de hidratos de carbono para evitar la hipoglucemia.
Tener hidratos de carbono disponibles durante y después del ejercicio.

Glucemia segura para realizar el ejercicio: entre 100 y 250 mg/dl

Si es inferior a 100mg/dl hay que tomar alimento para evitar la hipoglucemia.
Si es superior a 250mg/dl hay que asegurarse de si hay cetosis. Si hay cuerpos cetónicos positivos habrá que administrar suplementos de insulina y no realizar ejercicios hasta que se negativicen y la glucemia sea inferior a 250 mg/dl.
Si vamos a realizar un ejercicio vigoroso y duradero, habrá que tomar hidratos de carbono cada 30 minutos con monitorización (vigilancia) frecuente de la glucemia capilar. Se incrementara la ingesta hasta unas 24 horas después para evitar hipoglucemias tardías y se bajara la dosis de insulina posterior al ejercicio.
A los niños se les dará de 10 a 20 gramos de hidratos de carbono por cada 30 minutos de ejercicio intenso de manera individualizada.

Intentaremos planificar el ejercicio y reducir la insulina correspondiente.
En el ejercicio habitual ajustaremos la dieta y la insulina a aplicar.



Para un ejercicio eficiente y sin riesgos

En niños controlados se pueden realizar casi todos los ejercicios tanto lúdicos como competitivos.
Sería conveniente hablar con los padres para averiguar su nivel de control.
Ya hemos dicho que antes de la actividad deportiva se ajustará la dieta y la insulina, previa glucemia capilar.
Antes del ejercicio realizaremos un calentamiento progresivo con 5 a 10 minutos de trabajo aeróbico, movilidad articular, estiramientos.
Es conveniente un buena vuelta a la calma al terminar los ejercicios con una bajada paulatina de la frecuencia cardiaca.
En general los ejercicios aeróbicos son los más recomendables.
Es importante llevar una identificación de diabéticos que nos defina como tales.
La hidratación antes y después de la actividad será la correcta.



El profesor de educación Física y la diabetes

Es una obligación de todo profesor de Ed. Física estar minimamente informado sobre esta enfermedad.
Saber cuando se tiene un alumno diabético, hablar con el y con los padres para saber si está bien controlado.
Si tiene una cartilla de diabético, y si hace ejercicio regularmente con ajuste de dieta y de insulina al mismo.
Un niño experimentado es una garantía de tranquilidad, pero con un niño recien diagnosticado los cuidados y precauciones serán mucho mayores, así como la dosis de ejercicio que habrá que reducirla considerablemente tanto en volumen como en intensidad.

El calentamiento es muy importante antes de cualquier ejercicio pero en el niño diabético mucho más, así sería aconsejable “entrar” en la actividad progresivamente. De 5 a 10 minutos (según la edad) de trabajo aeróbico suave para empezar.
Se podría comenzar caminando despacio e ir incrementando el ritmo de la marcha y terminaríamos el calentamiento con un trote suave, con esta primera parte incrementaríamos las pulsaciones progresivamente, abriríamos las vías respiratorias y calentaríamos el músculo cardiaco.
Luego seguiríamos con el calentamiento muscular, estiramientos, movilidad articular y el calentamiento específico (consultar calentamiento).
Si la clase de Ed. Física es breve, se le puede dejar salir un poco antes de la clase anterior para que no se salte de ninguna manera un calentamiento más exhaustivo.

Para los alumnos diabéticos se recomiendan trabajos aeróbicos y no explosivos.
Se entienden por trabajos explosivos aquellos cuya fuente energética es primordialmente el ATP
No se trabajará con pesas, aunque en estas edades no se trabaja con estas no está de más decirlo. Si se hacen sesiones de fuerza se trabajará con el propio cuerpo (abdominales, fondos, flexiones, lumbares) en adolescentes y preadolescentes, en el caso de los niños diabéticos se debe realizar el trabajo de fuerza con mayor recuperación de la habitual y con repeticiones a baja velocidad.
Por ejemplo si estamos haciendo un circuito de fuerza o gimnasia con estaciones de fondos, flexiones, abdominales bajas, lumbares, abdominales altas…,el alumno diabético realizara ese trabajo a un ritmo donde las pulsaciones estén entre120 y 150 por minuto, que se sienta cómodo. Si vemos que nos cuesta controlar las pulsaciones lo ideal será trabajar aun ritmo que nos permita hablar con el compañero mientras se realiza la sesión. Las repeticiones serán pausadas y entre dos tipos de ejercicios habrá pausas suficientes para que el siguiente ejercicio se afronte en plena recuperación.
Tampoco son recomendables los multisaltos encadenados dado que son de carácter explosivo.
Ojo con las pruebas de velocidad, sobre todo en niños pequeños, cuando hacemos velocidad corta utilizamos ATP( ….) es un trabajo anaeróbico y no se quema glucosa, por lo que no tiene el beneficio de los trabajos aeróbicos que bajan los niveles de glucosa.

También debemos de tener cuidado con las carreras de medio fondo
Un test de mediofondo de 600 a 2000 metros, se puede convertir en un trabajo aeróbico placentero para un diabético, pero sin objetivos cronométricos de por medio.
Al resto de la clase se le pueden marcar unos objetivos concretos de acuerdo a sus niveles. El niño diabético corre a su ritmo, normalmente el adolescente y preadolescente ya controla este tema, pero los niños pequeños de primero a sexto de primaria habrán de ser aleccionados y observados, ya que se puede dar el caso de que llevados por la presión del grupo y el entusiasmo, salgan desbocados a un ritmo inadecuado.
Antes hablaremos con el peque y le marcamos claramente el objetivo, que es terminar a ritmo suave.
Incluso le podemos poner un compañero de trayecto al que le cueste seguir a los demás y así pueden realizar el recorrido juntos, con la consiguiente aportación de apoyo mutuo a la vez que el niño no se ve solo en su objetivo.
En resumen en el adolescente podemos confiar cuando se le manda un ritmo tranquilo, pero en lo peques las ordenes serán precisas y vigilando, ya que a veces puede más el corazón que la cabeza.
De todas maneras estos niños suelen estar muy concienciados y son super responsables con lo que hacen.
Por otra parte, todos los profesores de Ed. Física deben saber que lo que para algunos es ritmo aeróbico, para otros puede ser aeróbico anaeróbico al 50% o incluso aeróbico (30%) y anaeróbico (70%).
Un ejemplo lo tenemos en la alta competición, un atleta de élite puede correr lo s 42 km a ritmo de 3 minutos el km, para este mismo atleta correr a 3´30” el km supone un trabajo aeróbico de moderado a suave, sin embargo, este ritmo para la mayoría de las personas es inalcanzable incluso en un solo km, y les requeriría un esfuerzo extraordinario con gran componente de trabajo anaeróbico.
Este ejemplo se puede extrapolar a los niños, no todos tienen la misma condición física ni igual capacidad, y lo que para algunos es un mero trámite, para otros es ponerle al límite de sus capacidades. El mismo ritmo para dos individuos distintos puede significar solicitaciones energéticas diferentes. Un niño acostumbrado y con buena capacidad puede correr y gastar solamente parte del glucógeno muscular, mientras otro más limitado puede vaciar todos sus depósitos en poco tiempo, lo que daría lugar a una rápida hipoglucemia que no nos interesa.

¿Que debemos hacer?

El ritmo tanto en carreras de medio fondo y fondo debe ser siempre tranquilo, y entenderemos como tal aquel en el que un individuo, a al vez que corre, puede mantener una charla con normalidad con el de al lado. Podríamos haber dicho un ritmo que nos mantuviera las pulsaciones entre 130 y 150 por minuto que indican trabajo relajado, pero no siempre valen las pulsaciones puesto que en niños muy pequeños las mismas no son uniformes y pueden dispararse a 180 por minuto o más realizando trabajos relativamente cómodos. También los preadolescentes son propensos a que se les dispare las pulsaciones. El tema de las pulsaciones es individual, pasa igual que con los ritmos.
Nos quedamos con que el ejercicio aeróbico moderado es aquel en el que el niño, ya sea corriendo, montando en bicicleta, o patinando, puede hablar y mantener una conversación mientras lo realiza.

En los deportes de equipo, aunque el componente aeróbico es el principal en la tarea, no faltan picos de esfuerzo más exigente, y esto también depende de la implicación y vehemencia de cada niño.

El profesor de Ed. Física vigilará su implicación y tendrá especial cuidado en los cambios o turnos de juego de los niños diabéticos; estos a su vez ajustarán la dieta y la insulina al ejercicio a realizar.

En natación habrá que vigilar el estilo del niño y su modo de respirar. Un niño habituado a nadar puede hacer muchísimos metros como si estuviera andando o corriendo, pero es fácil observar en las clases de natación, como algunos niños no diabéticos frente a una serie de repeticiones en la piscina pueden sentir sensaciones de mareo por el esfuerzo realizado.
La natación en niños diabéticos debe realizarse de manera suave, no con repeticiones cortas y rápidas y si como un trabajo moderado.
Para el niño que empieza, la braza es un estilo que le permite una respiración sosegada y constante.
Es importantísimo que los niños aprendan a respirar bien en la piscina. Vemos como un niño es capaz de correr a ritmos suaves en distancias de 500 a 1000 metros, y si embargo en el agua y a estilo crol, este recorrido se nos queda en 25 metros incluso a ritmos bajos.
Suele ocurrir que tanto niños como adultos no realizan bien el intercambio gaseoso: cojo aire por arriba y lo echo progresivamente y casi por completo por abajo.
Es frecuente en niños y adultos que empiezan a nadar, ver como cogen el aire por arriba y no expulsar nada del mismo en la fase subacuática cuando la cabeza está sumergida, de esta manera cuando vuelven a sacar la cabeza es cuando erróneamente expulsan el aire, y como prácticamente en esta fase no hay tiempo para más, no tienen tiempo de volver a coger aire, por lo que progresivamente se van endeudando de oxigeno y a la décima respiración pierden por completo el ritmo.
Por lo tanto no se puede espirar e inspirar en la fase de cabeza fuera. En inmersión de la cabeza se expulsa el aire y así tenemos vacíos los pulmones para poder llenarlos en la fase de cabeza fuera. Si no expulsamos el aire abajo puede ocurrir que cuando vayamos a respirar arriba no entre el suficiente aire en los pulmones porque ya están llenos de CO2.

El niño diabético nadara suave y a braza al principio de su periplo natatorio, y cuando aprenda a respirar bien podrá pasarse a l estilo crol, de lo contrario una mala respiración aunque sea a ritmos suaves ( sino hay O2) nos puede llevar a una deuda de oxigeno y nos aleja del trabajo aeróbico que es el que nos interesa.
Por supuesto cuando hablamos de adultos diabéticos y experimentados, su control exhaustivo y autoconocimiento les confiere unos márgenes de actuación mucho mayores, llegandose a dar ejemplos competitivos de bastante nivel.

Más información:

http://www.fundaciondiabetes.org/unidosporladiabetes/index.html
http://www.diabetesjuvenil.com/
http://www.diabetesonline.com.ar/
http://www.idf.org/
http://www.sediabetes.org/